Repentinamente, nada se oyó,
nada se escuchó,
y caimos,
caimos en un mundo
dónde ningún individuo
palabra o sonido alguno,
fué capáz de producir,
sólo se lograba
desde ese momento sentir.
Y de la nada aprendimos,
a entendernos sin sonido,
a escuchar sin hablar,
a conversar al mirar.
Y logramos comprender
cada tono y cada ser,
ser que conforma un mundo,
mundo por conocer.
Giu

No hay comentarios:
Publicar un comentario