Perdón!
fue la única palabra
que de mí hacia él
mi boca pronunció.
Confusa y simpática
fue aquella situación,
todo era parte de la rutina
rutina con diferentes caras,
diferentes mundos
diferentes almas,
rutina que había cambiado
producto de un gran frenado,
cómo canción que cambia
cuándo un disco está rayado.
Y fue así que sobre él
muchacho ojos de miel
estrepitosamente me derrumbe
y al volver a estar de pié
sólo perdón pronuncié.
GIU

No hay comentarios:
Publicar un comentario